octubre 03, 2009

Crónicas desenfrenadas parte IV

Hoy las nubes me preguntaron por qué te quiero tanto, y no supe contestarles... no sabía si decirles que son esos ojos, los que llevas en tu vida, esos grandes ojos que me paralizan, que mantienen un destello vivo de fuego y emosión...
No sabía si decirles que son tus manos, esas hermosas manos, que raspan y acarician, que calman y se escurren, que crean, rompen, aman... que me moldean a su antojo, me me contienen y agarran.
No podía elegir si decirles que es tu voz, que palabra a palabra calma mis ansias y mi dolor de extrañarte tanto, ésa voz dulce, reconfortable, cálida, que sabe decir lo que necesito escuchar, que me envuelve en un sueño profundo...
Pero de todo, no sabía si contarles que es tu croazón, que late a la par que el mío, en un mismo ritmo, con un mismo sentir, que es el que encontró al mío una noche. Ése corazón que de aratos se confunde con una joya, que vale, que ríe, perdura y conoce.
No sabía amor, no sabía cómo explicarles si eran tus ojos, tu voz, tu corazón, tus brazos o boca... no podía explicarles tu todo. Seguro no entenderían, seguro me olvidaría de detalles importantes, seguro me olvidaría de decirles que quiero compartir mi vida con vos, que sos lo que hace mucho esperé, que me hacés muy feliz... que por ésa siemple razón te quiero.





"Pensado en un día igual al que tu corazón encontró al mío entre ruidos y lágrimas de cielo"(17/09/09)

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