octubre 03, 2009

Crónicas frenéticas parte II

Escucho tu voz de lejos,
de lejos y tan de cerca,
justo en mi oído, mi mi diminuto tímpano
que encuentra en tus palabras calma,
un factor sedante, necesidad de calma...
Pides que mi mente no acelere imágenes sobrepasadas
partes de un deja vú pronunciado,
pero no evito soñar mientras te escucho...
y cierro mis ojos y duermo,
entonces la oscuridad me mira y de aburrimiento opina:
"Pobre alma, yace envejeciendo,
crece sólo de noche,
se abriga entre recuerdos y dulces sueños.
¡Pobre! pobre respiración profunda,
pobre lásgrimas amargas de felicidad
pobre noche que en mi se concentra,
en el cuerpo de ella y en su atención..."
Escucho sus quejidos y no permuto mi posición,
la escucho muy de cerca pero no apaga tu voz,
la escucho y me cubro en ella,
en la noche calma..
en tu voz lejana...
en tu eterna voz.

(04/09/09- 10:32 hs)

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