Nuevamente vuelvo a casa con el gusto amargo de tu ausencia,
salpicando las baldosas de agua salada camino por la ciudad,
queriendo que algo irremediablemente arrebatado nos encontrara de nuevo.
Mis pasos por momentos se aceleran y otros tantos en cámara lenta avanzan,
pues la tristeza me sigue, increíble acechadora, y soy un objetivo más,
no me detengo en ningún lado, y sigo como sonámbula esquivando autos y gente,
mas cuando un semáforo me frena, la tristeza me alcanza y en el pecho se me encierra.
Comienza a faltarme el aire y largo en llanto aún más fuerte.
Trato de medir por el paso de los segundos, que tan lejos te encontrarás, y que otro tanto avanzaras, mientras ahí, atontada me encuentro llorándote.
Sabemos que el destino es el mismo, siempre el mismo,
pero aun sabiéndolo, no dejamos de sufrirlo,
de llorarlo, extrañarnos, de pensarlo o sentirlo.
Mundos nos separan... sólo físicamente,
pero es mucho de todo lo que compartimos... es mucho.
El semáforo cambia y sigo el camino, que sin demasiado sentido me espera
cuando llego a casa, me seco las lágrimas para que no adviertan que sufro
aunque todos ya lo saben, y lo ignoran.
Miro y me doy cuenta que soy un fantasma mas... nadie se inmuta,
y mis lágrimas siguen al compás de la canilla de la pileta del baño que esta abierta,
me miro al espejo y me encuentro ridícula, pero no me desconcentro de mi recuerdo.
Tus palabras vienen, las que tratan de calmarme pero producen antes, lo contrario
que esté calma, que volverás cuando menos nos demos cuenta que el tiempo pasó,
y hacen estallar la seguidilla de nudos que en mi garganta se enlazan.
Te solté con todas mis fuerzas para que no me veas llorar al arrancar el motor,
pero aun así me volviste a abrazar con desesperación y fuerza,
y sin querer soltarme te quedaste un lapso de segundos que, hubiese querido fuera una eternidad.
Y al verte la espalda, mi corazón gritó... no pudo contener el torrente de dolor, entonces lloré.
Ahora escucho tu voz, miro una vidriera, pruebo tu gusto de helado preferido, escucho un tema en un mercado, sólo te recuerdo o escribo... y lloro.
Bien sabemos que todo volverá, que esto terminará pronto,
pero mientras tanto, sólo mientras tanto, el tiempo lento se pasará,
porque espera el reencuentro y otra nueva despedida...
En la esquina del café o en la terminal, tu ida, tu amarga ida.
(flavia nieto- 23 y 26 de feb.15:44hs)
1 comentarios:
Escribes muy bonito. Anímate a continuar :)
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